El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que no se opone al ingreso de petróleo ruso a Cuba, en medio de la crisis energética que atraviesa la isla. La declaración se dio el 29 de marzo de 2026, mientras un petrolero ruso con cientos de miles de barriles de crudo se dirigía a territorio cubano, marcando un cambio en la política restrictiva previa de Washington.
El mandatario justificó su postura por razones humanitarias, al señalar que la población necesita servicios básicos como electricidad y refrigeración. “Preferiría dejar que entre, ya sea de Rusia o de cualquier otro, porque la gente necesita calefacción, refrigeración y otras cosas esenciales”, declaró. Sin embargo, mantuvo duras críticas al gobierno cubano, al que calificó como “corrupto” y en crisis.
La decisión llega tras meses de presión económica, luego de que Estados Unidos restringiera el suministro de petróleo, lo que agravó el desabastecimiento en la isla. La llegada del crudo ruso, estimado en más de 700 mil barriles, podría cubrir temporalmente la demanda energética bajo un esquema de racionamiento.
El gobierno de Miguel Díaz-Canel ha reconocido la falta de combustible desde inicios de 2026 y ha aplicado medidas como el racionamiento de gasolina. En este contexto, el envío ruso representa un alivio parcial, mientras persisten las tensiones geopolíticas y el impacto de las sanciones internacionales.
Te puede interesar: Trump permite ingreso de petróleo ruso a Cuba en medio de crisis energética


