Irán ejecutó este miércoles a Ehsan Afrasht, un ciudadano condenado por presuntamente colaborar con el servicio de inteligencia israelí Mossad, en medio de una creciente ola de ejecuciones vinculadas a casos de seguridad nacional y espionaje. La noticia fue confirmada por la agencia oficial Mizan, perteneciente al Poder Judicial iraní.
Según las autoridades iraníes, Afrasht mantenía contacto con agentes israelíes y recibió entrenamiento del Mossad para realizar labores de espionaje dentro del país. Además, indicaron que se hacía pasar por taxista para recopilar información y posteriormente trabajó en una empresa vinculada al Ejército iraní. Esto con el objetivo de entregar datos sensibles a Israel.
La ejecución ocurre en un contexto de fuerte tensión regional tras el conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos iniciado el pasado 28 de febrero. Desde entonces, el gobierno iraní incrementó las penas y operativos contra personas acusadas de colaborar con servicios extranjeros o participar en protestas internas.
El lunes pasado, Irán también ejecutó a Erfan Shakourzadeh, señalado de actuar como espía de la CIA y el Mossad. Según la Oficina del Alto Comisionado de la ONU, al menos 21 personas fueron ejecutadas y más de 4.000 detenidas por motivos políticos o de seguridad nacional desde el inicio de la crisis.
El informe anual de las ONG Iran Human Rights y Ensemble contre la Peine de Mort reveló además que Irán ejecutó a 1.639 personas durante 2025. Lo que representa un incremento del 68 % respecto al año anterior y el nivel más alto registrado desde 1989.
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