30 de junio de 2026

Un sábado de orgullo en Arequipa

Cientos de personas recorrieron las calles del Centro Histórico durante la XVIII Marcha del Orgullo en Arequipa. Entre tambores, danzas, carros alegóricos y banderas, la movilización reunió a colectivos, familias y ciudadanos en una jornada marcada por la diversidad y el pedido de respeto e igualdad.

CRONICA || El sonido de los tambores llegó antes que la multitud. Minutos después, una fila de banderas comenzó a avanzar por la avenida La Paz. Algunos bailaban, otros cantaban, pero todos miraban hacia el mismo destino: el Centro Histórico de Arequipa. El rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta marcaron el inicio de la XVIII Marcha del Orgullo.

La convocatoria comenzó a las dos de la tarde. El sol acompañó la concentración en el parque Mayta Cápac. Poco a poco fueron llegando parejas, familias, integrantes de colectivos LGBTIQ+, organizaciones civiles y ciudadanos que participaban por primera vez. Mientras unos terminaban de pintarse el rostro, otros desplegaban pancartas o conversaban antes de iniciar el recorrido. A un costado esperaban los carros alegóricos y las agrupaciones de danzas del altiplano que estaban listas para incorporarse al desfile.

La movilización, realizada como cada año, buscó visibilizar a la comunidad LGBTIQ+, promover el respeto a la diversidad y recordar que la discriminación sigue siendo una realidad para muchas personas.

Poco después, los organizadores dieron la señal de partida. Conforme avanzaba el recorrido por la calle Siglo XX, la marcha despertó la curiosidad de la ciudad. Comerciantes salían de sus puestos para mirar el paso de los participantes. Turistas detenían su camino para registrar la escena con sus celulares. Algunas personas respondían con aplausos y sonrisas. Otras preferían observar en silencio hasta que la columna desaparecía por la siguiente calle.

A pocos metros de los asistentes caminaban efectivos de la Policía Nacional. Su labor fue acompañar el recorrido y mantener el orden mientras el tránsito permanecía restringido en varias vías del Centro Histórico.

La tarde fue cediendo espacio al frío propio del invierno arequipeño. Sin embargo, nadie parecía apresurado por terminar la caminata. Entre abrazos, conversaciones y pasos de baile, el ambiente mantuvo el entusiasmo que había acompañado la concentración desde el inicio.

No llegaron a la Plaza de Armas pero continuaron el recorrido hacia la plaza San Francisco donde esperaba el cierre de la jornada. Allí se desarrollaron presentaciones artísticas y mensajes de los organizadores, mientras los asistentes permanecían reunidos compartiendo el último tramo de la celebración.

Cuando el reloj marcó las ocho de la noche, las últimas banderas comenzaron a desaparecer entre las calles del centro. La plaza San Francisco recuperó poco a poco su rutina. Solo quedaron algunos papeles de colores sobre el piso, como el rastro de una tarde en la que cientos de personas caminaron juntas para hacerse visibles en el corazón de Arequipa.

Comparte en:

Encuéntranos en:

Únete a nuestro canal

Filtrar notas por meses