Arequipa no estaría preparada para enfrentar un sismo de gran magnitud debido al crecimiento desordenado de la ciudad, la antigüedad de algunas construcciones y la falta de estudios técnicos adecuados antes de levantar nuevas edificaciones. Así lo advirtió un especialista en geofísica de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA), quien señaló que la prevención continúa siendo una de las principales debilidades de la ciudad.
Deberían realizar estudios de suelos antes de construir
El especialista explicó que Arequipa presenta distintos tipos de suelo, entre ellos sillar, depósitos aluviales, flujos de lodo y tufos. Por ello, recomendó realizar estudios de suelo antes de construir una vivienda o edificio, especialmente ante el crecimiento vertical que experimenta la ciudad. Según indicó, algunas edificaciones de 15, 20 e incluso 25 pisos requerirían estudios geofísicos a mayor profundidad para determinar las condiciones del terreno que soportará la estructura.
“Me parece que solamente están haciendo estudios de cuatro metros”, señaló al referirse a las evaluaciones de capacidad portante que se realizan actualmente. A su criterio, estos estudios resultarían insuficientes para edificaciones de gran altura, por lo que planteó la necesidad de evaluar el subsuelo entre 50 y 100 metros de profundidad.
El especialista sostuvo que esta situación debería contar con una regulación específica. Como propuesta, planteó impulsar un proyecto de ley que modifique o complemente la normativa del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (Sinagerd), Ley N.° 29664, para establecer que los edificios de más de cinco pisos realicen estudios geofísicos antes de su construcción.
Terremoto del 2001
Arequipa ya enfrentó un terremoto de gran magnitud en 2001, cuando un movimiento de magnitud 8,3 afectó la región. El especialista explicó que los grandes terremotos pueden presentarse con intervalos prolongados y que, aunque no es posible determinar cuándo ocurrirá el próximo, sí pueden registrarse sismos de magnitud 6 o 7 en distintos puntos.
También comparó la situación con los recientes movimientos registrados en Venezuela y Colombia. Según explicó, los terremotos ocurridos en ambos países fueron de menor magnitud que el registrado en Arequipa en 2001, pero generaron daños debido, entre otros factores, a la antigüedad y las condiciones de algunas construcciones.
Respecto al origen de estos movimientos, explicó que la placa de Nazca avanza aproximadamente dos centímetros por año y se introduce debajo del continente. Este desplazamiento puede generar acumulación de energía cuando la placa queda trabada debido a las irregularidades de su superficie. Esa presión puede activar fallas geológicas y producir sismos, tanto por procesos entre placas como dentro de ellas.
Zonas vulnerables
En Arequipa, el especialista identificó como zonas de mayor vulnerabilidad a sectores de los conos Norte y Sur, donde la ciudad ha crecido rápidamente y existen viviendas levantadas en zonas de cerros sin estudios técnicos adecuados. También mencionó sectores que se expanden hacia el Misti y otras áreas donde la ocupación urbana continúa avanzando.
Además, cuestionó la preparación de las autoridades encargadas de la gestión del riesgo de desastres. Consideró que el personal debe contar con un perfil técnico y realizar trabajo de campo para evaluar directamente las condiciones de las zonas vulnerables, en lugar de limitarse al trabajo desde las oficinas.
Simulacros con impacto limitado
Sobre los simulacros, recordó que el Gobierno establece cuatro ejercicios al año, pero consideró que su impacto todavía es limitado. Según señaló, en anteriores simulacros solo habría participado alrededor del 20 % de la población, lo que demostraría una falta de concientización y difusión.
Por ello, recomendó una mayor coordinación entre las autoridades y los medios de comunicación para informar a la ciudadanía y lograr una mayor participación en los simulacros. A su criterio, la prevención no debe limitarse a realizar estas actividades, sino que debe convertirse en una práctica constante tanto para las instituciones como para la población.
El especialista sostuvo que Arequipa vive en una zona altamente sísmica y que la población suele olvidar rápidamente la posibilidad de un terremoto después de superar el temor inicial. Recordó que la ciudad se encuentra en una zona vinculada al Cinturón de Fuego del Pacífico, donde se concentran importantes procesos sísmicos y volcánicos.
Aunque estadísticamente se espera la ocurrencia de grandes terremotos en distintos puntos del país, el especialista aclaró que no es posible determinar cuándo ocurrirá el próximo movimiento de gran magnitud. Por ello, insistió en que la principal herramienta para reducir sus consecuencias es fortalecer la prevención, mejorar los estudios técnicos y evitar el crecimiento urbano sin planificación.


