Las ollas comunes de Arequipa expresaron su preocupación por los recientes hechos de inseguridad y pidieron mayor acción de las autoridades. El pedido surge tras la muerte de una dirigente de una olla común en Lima, víctima de un ataque.
Abel Capira, secretario de la Olla Común de la avenida 54 de Cerro Colorado, señaló que en Arequipa también se registraron robos que afectaron a estas organizaciones. Entre ellos mencionó los casos de Cristo Rey y una olla común de Yura, donde delincuentes sustrajeron implementos de cocina y productos almacenados.
Robos afectan a las ollas comunes
Capira explicó que estos espacios cuentan con pocos recursos y que la pérdida de alimentos o equipos afecta directamente su capacidad de atención. En el caso de Cristo Rey, los productos robados no pudieron recuperarse, aunque la organización recibió apoyo para reponer parte de lo perdido.
El dirigente también mencionó dificultades en Characato, donde surgieron problemas entre algunos vecinos y la organización de una olla común. Según indicó, estas situaciones complican el trabajo de grupos que atienden principalmente a personas en condición vulnerable.
Advierten falta de alimentos
Capira cuestionó además el apoyo que reciben mediante el Programa de Complementación Alimentaria (PCA) de la Municipalidad Provincial de Arequipa. Señaló que las ollas comunes reciben cuatro productos, pero consideró que esta cantidad no resulta suficiente para cubrir sus necesidades.
El dirigente indicó que la distribución de alimentos sufrió retrasos durante este año. Según explicó, el apoyo correspondiente a inicios de año recién llegó hace aproximadamente dos semanas y esperan una nueva entrega durante septiembre.
También pidió que la municipalidad complete la distribución de atún que aún estaría pendiente. Consideró que contar con más productos permitiría variar la preparación de los alimentos y mejorar la atención a las personas vulnerables.
Olla común 54 reducirá almuerzos gratuitos
La Olla Común 54 de Cerro Colorado también afronta dificultades para mantener su atención. Capira señaló que la organización funciona en un local particular y debe asumir gastos de alquiler y servicios, lo que limita sus recursos.
Ante esta situación, la olla común modificará su modalidad de atención. El almuerzo gratuito se reducirá a entre tres y cinco casos sociales, mientras que los demás integrantes deberán aportar entre cinco y seis soles para cubrir el costo de cada comida.
Capira explicó que la organización estuvo cerca de cerrar, pero la incorporación de nuevos voluntarios permitió mantener sus actividades. Además, anunció que buscarán apoyo mediante colectas y gestiones ante organizaciones no gubernamentales.
Piden fortalecer las ollas comunes
El dirigente sostuvo que las ollas comunes todavía atienden a adultos mayores, personas con discapacidad y madres solteras, por lo que necesitan respaldo para continuar funcionando. También planteó impulsar capacitaciones en emprendimiento para que estas organizaciones puedan generar sus propios ingresos.
Capira pidió al Gobierno Central y a las autoridades locales reforzar la seguridad en los sectores donde funcionan las ollas comunes. Asimismo, solicitó mayor apoyo con alimentos e implementación para evitar que estas organizaciones dejen de atender a las familias que dependen de ellas.


