La jornada de las Elecciones Generales 2026 en Santiago de Chile estuvo marcada por denuncias de desorden y fallas logísticas que afectaron a miles de peruanos residentes en el extranjero. A pesar de que el consulado anunció la habilitación de más de 217 mesas para atender a unos 113,000 electores, los ciudadanos reportaron largas filas, retrasos en la apertura de mesas y escasa orientación en el proceso.
El principal punto de votación, Espacio Riesco, colapsó ante la gran afluencia de votantes. Aunque el sufragio debía iniciar a las 7:00 a. m., diversos reportes señalaron que varias mesas comenzaron a operar recién al mediodía, lo que generó malestar y escenas de caos en los accesos al recinto.
Los problemas se agravaron por la ausencia de buses de acercamiento prometidos, lo que obligó a muchos ciudadanos a trasladarse por sus propios medios y recorrer largas distancias. “Fue todo un engaño. Hay un caos. Hay que tener harta paciencia”, relató una votante. Otros ciudadanos criticaron la falta de personal de orientación de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, lo que dificultó ubicar sus mesas de sufragio.
La indignación creció entre los electores, quienes compararon la organización actual con procesos anteriores y calificaron el sistema como un retroceso. “Muy mal organizado. Yo hubiera preferido pagar mi multa antes que pasar por esto”, expresó una ciudadana, reflejando el descontento generalizado en una jornada clave para la democracia peruana en el exterior.
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