El Gobierno italiano liderado por la primera ministra Giorgia Meloni alista la aprobación de medidas de excepción para reforzar el orden público en las principales urbes del país, tras una ola de violentas protestas y saqueos registrados en Milán, Turín y Bolonia debido al alza en el costo de la vida y el precio de los combustibles.
En respuesta a los desmanes, el Ejecutivo ha convocado un Consejo de Ministros extraordinario. Donde se prevé la aprobación de un decreto-ley de urgencia para dotar a las fuerzas de seguridad de mayores atribuciones operativas.
Refuerzo militar e intervenciones de seguridad por Meloni
Las acciones anunciadas por el oficialismo apuntan a un despliegue territorial inmediato para frenar nuevos actos de vandalismo en zonas comerciales e históricas:
- Inyección de tropas en Milán: El vicepresidente y ministro de Infraestructuras, Matteo Salvini, confirmó el envío de 500 militares adicionales a la capital económica. Todo para resguardar puntos críticos bajo el paraguas de la Operación Calles Seguras.
- Ampliación de retención preventiva: La coalición gubernamental evalúa extender a un máximo de 24 horas la retención preventiva de sujetos considerados potencialmente peligrosos previo a movilizaciones públicas.
- Balance de detenciones: Tan solo en Milán, las intervenciones policiales han dejado un saldo de más de 200 personas derivadas a dependencias policiales. Entre ellas, un alto porcentaje de menores de edad y encapuchados).
Reacciones políticas y respaldo institucional
El nivel de agresividad visto en la Galería Víctor Manuel II y los alrededores del Duomo de Milán motivó el pronunciamiento de la máxima magistratura del país y el reclamo de la oposición:
- Sergio Mattarella (Presidente de la República): Manifestó su “plena solidaridad” con los agentes heridos durante los disturbios. Asimismo, exigió un trabajo de inteligencia profundo para identificar a los focos de violencia que operan de forma impredecible.
- Giuseppe Conte (Líder del Movimiento 5 Estrellas): Criticó con dureza a Meloni por recurrir únicamente a la represión y la militarización en lugar de abordar las causas de la crisis económica: “¿El Gobierno hace frente a la subida de precios o a los reclamos de agricultores y transportistas? Nada de nada”, aseveró.


