La llama de Tokio 2020 se prepara para un relevo deslucido por la pandemia

Facebook
Twitter
WhatsApp
Telegram
Email
Print

El relevo de la antorcha olímpica para los Juegos de Tokio 2020 arrancará el 25 de marzo con una ceremonia a puerta cerrada y deslucido por la petición a los aficionados de que eviten aglomerarse a su paso o animar con vigor, debido a la covid.

La llama, que fue encendida el 12 de marzo de 2020 en la ciudad griega de Olimpia, permanece protegida en un candil desde entonces y prenderá por primera vez la antorcha olímpica en una ceremonia que se celebrará en el denominado J-Village de Fukushima.

Desde esas instalaciones deportivas, escogidas simbólicamente como punto de partida por haber sido la base logística para acceder a la accidentada planta nuclear de la región tras el terremoto y tsunami de 2011, la antorcha comenzará un recorrido de 121 días a manos de unos 10.000 corredores que pasarán por las 47 prefecturas del país.

Recibimiento comedido

La llama de Tokio 2020 lleva un año en territorio nipón y ha sido expuesta en varios lugares y ocasiones, siempre con restricciones, antes de que el Gobierno declarara hace dos meses y medio un nuevo estado de emergencia que afectó al área de Tokio y otras de las regiones más pobladas del país.

La alerta sanitaria quedó levantada la medianoche del lunes, a tiempo para el arranque del trote de la antorcha, aunque las autoridades han pedido contención y que se mantengan restricciones para evitar un incremento de casos a cuatro meses de los Juegos.

La ceremonia que marcará el inicio del relevo, con el que Japón quiere demostrar que está listo para acoger el campeonato deportivo en un momento en el que el apoyo a su celebración flaquea, está entre los damnificados por la persistencia de la covid.

Antes de que los JJ.OO. fueran pospuestos al verano de 2021, estaba previsto que representantes políticos, entre ellos el primer ministro, Yoshihide Suga, y la gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, se unieran a unos tres mil espectadores del público para celebrar el inicio del recorrido.

Sin embargo, y como ya ocurriera con la ceremonia de bienvenida a Japón de la llama el año pasado, los organizadores han optado por un evento a puerta cerrada de escala reducida y cuyos asistentes no serán revelados hasta el último momento para evitar que termine convirtiéndose en un foco de contagios que empañen los Juegos.

Después del acto los espectadores sí podrán acudir al paso de los relevistas por la vía pública, aunque los organizadores han pedido evitar multitudes y aplaudir en lugar de animar de viva voz. Si consideran que hay una presencia excesiva de público, han dicho, podrían llegar a cancelarse ciertos tramos.

La mascarilla sanitaria será otro de los elementos imprescindibles durante el relevo. Los corredores tendrán que llevarla siempre que no pueda garantizarse una distancia de seguridad adecuada con otros y también se ha pedido al público que acudan con ella puesta.

Escaparate folclórico

El relevo, que comenzará con la antorcha portada por las “Nadeshiko” (la selección femenina de fútbol) que se alzaron campeonas mundiales en 2011, mantendrá en principio el mismo recorrido previsto para un año antes, será retransmitido en televisión y a través de internet, y servirá como un escaparate cultural.

Durante sus cuatro meses de duración se espera que los más de 800 municipios por los que pasará la antorcha organicen una serie de exhibiciones para hacer gala de sus tradiciones y atractivos.

El mismo día de la ceremonia de inicio del relevo, antes de que ésta tenga lugar, está previsto que representantes locales lleven a cabo un evento de Soma Nomaoi, una disciplina ecuestre designada como patrimonio cultural en el país en la que los jinetes cabalgan ataviados con armaduras medievales, característica de Minamisoma.

Esa ciudad será la última de las once localidades por donde el relevo pasará en la jornada inaugural. La antorcha olímpica viajará después hacia el sur hasta alcanzar el archipiélago de Okinawa antes de dirigirse a la isla septentrional de Hokkaido y acabar en el Estadio Olímpico de Tokio para encender el pebetero el 23 de julio.

En la ciudad de Hiroshima y otras zonas del oeste del país varios relevistas nadadores portarán la antorcha entre las aguas de ríos en demostración de una centenaria técnica de natación del país.

Mientras, en Obihiro (Hokkaido) un jinete acompañará a un corredor mientras maneja un trineo de hierro tirado por un caballo para difundir las carreras de equinos derivadas de la agricultura, entre otros eventos organizados expresamente para la ocasión.

Facebook
Twitter
WhatsApp
Telegram
Email
Print