7 de marzo de 2026

Operativo en Río de Janeiro deja más de 120 muertos y se convierte en la acción policial más letal de la historia

Más de 120 personas murieron en una operación policial en Río de Janeiro contra el Comando Vermelho, el mayor saldo fatal en la historia de Brasil.

Más de 120 muertos en la operación policial más letal de Río de Janeiro

Una operación policial en los complejos de Penha y Alemão, en Río de Janeiro, dejó un saldo superior a 120 muertos, según el nuevo balance oficial difundido un día después del despliegue. La acción, que involucró a más de 2.500 agentes, tenía como objetivo desarticular al grupo criminal Comando Vermelho, una de las organizaciones más poderosas y extendidas de Brasil.

La estrategia utilizada, denominada “muro del BOPE”, fue defendida por las autoridades locales como una táctica para proteger a los residentes en medio del enfrentamiento. Sin embargo, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva calificó el resultado como “una tragedia que debe ser investigada”, sumándose a los llamados de organismos internacionales como Naciones Unidas.

El saldo mortal supera la masacre de Carandiru de 1992

Inicialmente, se reportó un número menor de fallecidos, pero en las 24 horas posteriores el total ascendió a 119 personas, entre ellas cuatro policías. La Defensoría Pública advirtió que la cifra real podría llegar a 132 víctimas, lo que convertiría este operativo en el más letal en la historia de Río de Janeiro y en un hecho que supera la masacre de Carandiru de 1992, donde murieron 111 personas.

La “Operación Contención”, como fue denominada, buscaba debilitar la estructura del Comando Vermelho, que según las autoridades ha superado a las milicias en control territorial dentro de las favelas de la ciudad. Los complejos de Penha y Alemão fueron seleccionados como puntos clave tras un año de investigaciones.

“Muro del BOPE”: la táctica bajo controversia

El secretario de la Policía Militar, Marcelo de Menezes, explicó que la operación consistió en formar una línea de contención para acorralar a los delincuentes. “Desplegamos tropas por todo el terreno, formando un muro de protección para los residentes”, declaró en conferencia de prensa.

El operativo dejó también 113 detenidos, entre ellos varios procedentes de otros estados brasileños. La Policía Civil informó sobre la incautación de 91 fusiles y una gran cantidad de drogas, aunque no detalló el tipo ni el volumen exacto del material.

El secretario de Policía Civil, Felipe Curi, señaló que solo cuatro víctimas eran civiles ajenos al crimen organizado, afirmando que la mayoría pertenecía al Comando Vermelho.

Lula pide investigación y cuestiona el operativo

Aunque la operación fue ejecutada sin participación directa del gobierno federal, el presidente Lula da Silva expresó su preocupación tras un primer silencio oficial. En redes sociales, manifestó que “el crimen organizado no puede seguir afectando la vida de las familias brasileñas”, pero también advirtió que “no se puede combatir la violencia poniendo en riesgo la vida de inocentes y de los propios policías”.

El mandatario calificó la operación como una tragedia nacional y pidió una investigación exhaustiva sobre lo ocurrido en Río de Janeiro, un hecho que reabre el debate sobre el uso de la fuerza policial en las favelas y la efectividad de las políticas de seguridad en Brasil.

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