Los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026 quedaron marcados por la expulsión del skeletonista ucraniano Vladyslav Heraskevych, quien fue sancionado horas antes de competir por usar un casco con imágenes de deportistas de Ucrania fallecidos durante la guerra. El Comité Olímpico Internacional – COI determinó retirarle la acreditación al considerar que infringió la Carta Olímpica, que prohíbe manifestaciones políticas en sedes oficiales. La decisión generó reacciones inmediatas y encendió la discusión sobre los límites de la protesta dentro del deporte.
El casco que desató la controversia
El conflicto comenzó cuando la Federación Internacional de Bobsleigh y Skeleton – IBSF advirtió que el deportista utilizaba un casco con fotografías de atletas muertos, incluidos jóvenes y figuras deportivas reconocidas. Pese a las notificaciones, el competidor mantuvo el mismo diseño durante los entrenamientos previos, lo que llevó a las autoridades a aplicar la sanción definitiva. Antes de la prueba, la presidenta del COI, Kirsty Coventry, intentó negociar alternativas simbólicas que no vulneraran las normas, pero el atleta ucraniano rechazó las propuestas.

Reacciones
Desde Ucrania surgieron fuertes críticas contra la medida. El canciller Andrí Sibiga cuestionó la decisión, mientras el deportista aseguró que asumía “el precio de la dignidad”. En contraste, el organismo olímpico insistió en que la neutralidad es esencial para proteger el espíritu deportivo.
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