Una semana después del devastador deslave que golpeó la región del Himalaya, familias de Nepal comenzaron a realizar ceremonias fúnebres simbólicas sin los cuerpos de sus seres queridos, ante la falta de noticias sobre cientos de personas desaparecidas.

El desastre ocurrió el 26 de agosto, cuando una gigantesca ola de agua helada, rocas y escombros, provocada por el colapso de un glaciar, arrasó varias zonas fronterizas entre Nepal y China.
Según las autoridades, la tragedia deja hasta el momento 1.130 personas fallecidas y 4.462 desaparecidas entre ambos países.
Familias realizan funerales simbólicos
Después de varios días de búsqueda en refugios y morgues, algunas familias perdieron la esperanza de encontrar con vida a sus seres queridos y decidieron realizar los últimos ritos de acuerdo con la tradición hindú.
Durante las ceremonias, los familiares quemaron efigies de paja para simbolizar la despedida de las personas que continúan desaparecidas.
“Tuvimos que hacer esto para liberar su alma, para que esté en paz y feliz dondequiera que esté”, aseguró Dolma Newar Tamang, quien participó en el funeral de su esposo junto a su hijo.
El hombre se encontraba en China cuando ocurrió el desastre. “Vi las noticias y lo llamé”, relató a la AFP. “Lo llamé varias veces, pero nunca contestó”.

Rescatistas todavía buscan sobrevivientes
Pese a la magnitud de la tragedia, los equipos de rescate de Nepal mantienen la esperanza de encontrar sobrevivientes, especialmente en los túneles de las centrales hidroeléctricas de la región.
Los equipos han recuperado cuerpos de algunos túneles bloqueados por el lodo, pero continúan excavando, perforando y retirando escombros ante la posibilidad de que haya personas atrapadas.
El ministro de Relaciones Exteriores de Nepal, Shisir Khanal, afirmó que todavía existe esperanza de encontrar con vida a algunos desaparecidos.
“Los milagros sí ocurren”, declaró a la AFP. “En este momento no quiero perder completamente la esperanza”.
Nepal advierte sobre los efectos del cambio climático
La magnitud de la destrucción también reavivó el debate sobre el impacto del cambio climático en la región del Himalaya.
El primer ministro de Nepal, Balendra Shah, calificó la tragedia como “una seria señal de que los riesgos a los que nos enfrentamos en la región del Himalaya están aumentando a la par del cambio climático”.
Los científicos sostienen que la cordillera más alta del mundo se está calentando rápidamente debido al incremento de las temperaturas globales, situación que acelera el derretimiento de los glaciares.
Los glaciares del Himalaya y del Hindu Kush son una fuente fundamental de agua para millones de personas que viven en las zonas montañosas y los valles de los ríos del sur y sureste de Asia.
“El cambio climático es un problema global, y la respuesta ante los desastres también es una responsabilidad global”, afirmó Shah en redes sociales.
China restringe información sobre el desastre
La cobertura de la tragedia en el Tíbet enfrenta restricciones. Los periodistas extranjeros tienen limitado el acceso a la región y las autoridades chinas mantienen un estricto control sobre las fuentes de información.
Grupos de defensa del Tíbet en el exilio cuestionaron la versión oficial de Pekín sobre el desastre. Sin embargo, el Gobierno chino sostiene que “la divulgación de información ha sido abierta, transparente y oportuna”.
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